El gran Lebowski

El gran Lebowski, película de culto realizada en 1998 por Joel e Ethan Coen.

Rebecca

En 1940 Rebecca película de Alfred Hitchcock, consiguió el premio de la Academia a la mejor película

John Grisham, el abogado que quiso ser escritor

John Grisham, antiguo abogado estadounidense decidió dejar las Salas de Juicios para convertirse en escritor de novelas.

Hansel y Gretel: cazadores de brujas

Hansel y Gretel, nueva entrega, de acción y emoción, de la moda de versiones de cuantos clásicos.

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lunes, 18 de marzo de 2013

Periodismo a lomos de un viejo Saab 900

Por JOAQUÍN RODRÍGUEZ

Los periódicos de información general tienen multitud de secciones, pero sólo la sección política refleja el alma de una cabecera. Columnistas, gaceteros y plumillas escriben ríos de tinta sobre partidos y legisladores a diario.
                Los periodistas facilitan al ciudadano la información necesaria para conocer y juzgar la actuación de sus gobernantes. Para la ocasión he querido traer la serie y posterior adaptación a la gran pantalla, La Sombra del Poder, en inglés State of Play.
State of Play es una serie televisiva de la BBC de seis capítulos emitida en el año 2003, escrita por el guionista Paul Abbott y dirigida por David Yates, conocido por dirigir cuatro películas de la Saga Harry Potter. El telefilme relata la historia del periodista Cal McCaffrey en su investigación por resolver la muerte de Sonia Baker, una joven asesora política que trabajaba en el despacho del Parlamentario Stephen Collins. 

 A través de los seis episodios, Yates nos sumerge en la redacción del diario The Herald, recreando cómo investigan los periodistas, detallando los obstáculos que se encuentran y descubriendo las luces y sombras de la profesión. Se trata de un thriller político ambientada en Londres, donde no faltan políticos, policías, asesinos profesionales y empresas de seguridad con fines poco claros.

El reparto lo componen: 



  • John Simm en el papel del periodista Cal McCaffrey, recordado como Sam Tyler en la serie británica de detectives Life on Mars (2006).
  • David Morrissey como el parlamentario Stephen Collins, conocido por ser el Gobernador en la serie The Walking Dead (2010).
  • Kelly Macdonald como la inexperta periodista Della Smith, que interpreta a Dolly en Anna Karenina (2012).
  • Bill Nighy como el director del periódico Cameron Foster, que dio vida a Rufus Scrimgeour en la primera parte de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (2010).
La serie tuvo una muy buena acogida entre el público británico, y ganó tres premios de la Academia Británica del Cine (BAFTA, por sus siglas en inglés) en el año 2004. Los premios fueron en la categoría de mejor banda sonora, para el mejor montaje y al mejor actor para Bill Nighy. Como curiosidad este actor es el que se esconde tras el rostro del Pirata Davy Jones en la saga de Piratas del Caribe. Además atesora otro BAFTA al mejor actor de reparto por Love Actually (2003), y un Globo de Oro al mejor actor de miniserie por La hija de Gideon (2005).
  
Asimismo, cabe destacar la nominación de Paul Abbott a mejor guión por esta serie en los BAFTA de 2004. Aunque al final no lo ganara, Abbott siempre es garantía de una buena trama. La serie que más fama le ha dado fue Shameless (2004), en la que narra con humor las peripecias de un clan de hermanos que han de sobrevivir al abandono de sus padres. Además el guionista británico fue nominado seis veces por sus guiones televisivos en los BAFTA, ganando el premio a mejor guión en dos ocasiones: una con la serie Cracker (1993) y la otra con la serie Clocking Off (2000).
                El éxito de la serie británica atrajo la atención de los productores de Hollywood siempre atentos a las buenas ideas. En el año 2009 se estrenaba la película La Sombra del Poder, esta vez ambientada en la ciudad de Washington. Dirigida por Kevin Macdonald, recordado por El último Rey de Escocia (2006), contaba en su reparto con actores como Russell Crowe, en el papel del aguerrido periodista Cal McCaffrey; Rachel McAdams como la joven informadora Della Frye; Helen Mirren como Cameron Lynne, directora del Washington Globe (adaptación americana del diario The Herald británico); y Ben Affleck, interpretando al Congresista estadounidense Stephen Collins.
                El largometraje cuenta una historia de poder y contrapoder, de políticos y periodistas. A través de una intrincada trama el director trata de delimitar la figura del verdadero periodista y de excluir al extraño, al que no vale, al que se corrompe en el camino hacia la verdad. Es muy interesante el diferente trato que McCaffrey otorga a Della Frye según avanza la película. Al principio no hace sino atacarla por su condición de bloguera, tachándola de escribir porquería. Sin embargo, una vez demostrada su valía y tenacidad al final de la historia, McCaffrey se refiere a ella como periodista.
La contraposición de los dos personajes, el curtido periodista frente a la periodista novata, da mucho juego en las conversaciones. McCaffrey es un informador de relieve con técnicas de pillo y con un prestigio ganado sobre el papel. Della Frye es ambiciosa, escribe chismes en un blog de la edición digital, tiene empuje y no le teme a nada, en definitiva, alguien recién llegado al gremio y que ignora los peligros de alcanzar una información de calado. 
             Pese a la tirantez inicial entre ambos, él termina por guiarla en la profesión, ejerciendo el papel de Tutor en la gran prueba de fuego que es el periodismo. Como anécdota, Frye pierde todo bolígrafo que pasa por sus manos, haciendo gala de su humor McCaffrey le regala lo que él denomina “collar festivo nunca más sin bolis”. Un colgante hecho sólo con bolígrafos.
                 La figura de Russell Crowe es clave en toda la historia. Recorre la ciudad con un Saab antiguo y desecho, lleno de periódicos, revistas y basura acumulada en los asientos traseros. Viste con estilo, pero descuidado en su barba y maneras. Vive solo en un pequeño apartamento, entre montañas de desorden y diarios por el suelo. Por si fuera poco, le gusta la música country y bebe como un auténtico irlandés. Pese a todo lo descrito es un gran periodista, tiene una extensa agenda de contactos, no teme bajar a las alcantarillas y es astuto en la forma de investigar, tanto en su trato con la policía como con los forenses, o con los políticos.
 
Por otra parte, la fotografía de la película tiene un solo tema, la ciudad de Washington. Ya sea a lomos del destartalado “Saab 900 con asientos de velvetón” de McCaffrey o sentado en el metro de la capital estadounidense, el espectador tiene la sensación de conocer hasta el último rincón de la ciudad. Escenarios que van desde las alcantarillas, los lugares más sórdidos y oscuros, hasta el Congreso y la explanada del Obelisco, que tantas veces ha retratado el séptimo arte. A su vez se capta la redacción del Washington Globe en todo su esplendor, con puestos de redacción hasta arriba de folios, periódicos viejos y archivadores. Una estampa más que conocida en el mundillo.
                Paralelo al argumento principal, el Congresista Collins aborda el problema de la Privatización de la Seguridad Estatal. En una crítica velada a la empresa de mercenarios Blackwater, Callins centra toda su campaña contra la ficticia compañía de seguridad Pointcorp, que en un guiño al periodismo tiene sus oficinas instaladas en el edificio Watergate de la capital estadounidense.
                Por otro lado, los dardos de la película alcanzan al mal periodismo, aquél que abona rumores, emponzoña la realidad y hurta la posibilidad de transmitir una información útil y de calado. Cal McCaffrey llama ‘chacales’ a sus compañeros de la televisión, denunciando por el camino el poder destructivo de los medios de comunicación.
                Otro de los focos de la trama es la relación entre el periodista y la directora del diario. El trato entre los personajes de Russell Crowe y Helen Mirren es tenso, a veces cortante y maleducado. Ella no duda en tacharle de ‘capullo’ y él tiene una placa en su mesa que reza: NEVER TRUST AN EDITOR, nunca confíes en un editor, en castellano.
 
Como bien apunta mi amigo Guillermo Verdín, la directora tiene el papel más complicado porque está nadando entre dos aguas. De un lado tiene que rendir cuentas a los dueños del Washington Globe, con el consiguiente deterioro de la información, y del otro es periodista y quiere ayudar a McCaffrey a llevar a buen puerto su gran investigación.
                A pesar de lo que pueda parecer en ciertos momentos, el aprecio de la directora por su periodista estrella queda patente no ya en palabras, sino en los hechos. Da tiempo a McCaffrey a completar su artículo, le pasa por alto obviar informaciones que podrían dar rentabilidad al periódico y le hace caso cuando éste le pide que permita a Della Frye continuar ayudándole.
                Para terminar este artículo, traigo las palabras de McCaffrey respondiendo al congresista Callins, un alegato a favor del buen periodismo que suscribo al completo…
- Sabes, resulta ridículo tu sentido de la responsabilidad.
- “Lo dices, porque ya nadie lee los periódicos... ¿Es eso?, sólo es una noticia más, un par de días de follón y luego es papel de envolver... Entre todos los cotilleos y especulaciones que impregnan la vida de los ciudadanos, yo creo que saben diferenciar entre una noticia de verdad y una patraña. Y se alegran de que haya alguien que se preocupe de dejar constancia y publicar la verdad.”
 
¡Que la disfruten!
 



Publicado el 18 de marzo de 2013 por Joaquín Rodríguez

domingo, 3 de marzo de 2013

John Grisham, el abogado que quiso ser escritor

Por JOAQUÍN RODRÍGUEZ

Que la literatura y el cine vayan de la mano no es ninguna novedad. Que cinco de tus novelas se conviertan en películas supertaquilleras es toda una proeza.

John Grisham, antiguo abogado estadounidense decidió dejar las Salas de Juicios para convertirse en escritor de novelas. Sus obras tienen siempre un hilo conductor: un periodista o un abogado se ve inmerso en una lucha contra el poder arriesgando su propia vida. Por el camino se descubren todo tipo de enjuagues, conspiraciones y corruptelas; dando forma con todos estos ingredientes a unas fantásticas y ácidas críticas hacia el poder establecido.

domingo, 24 de febrero de 2013

Jugadores de Póker al Teléfono

Por JOAQUÍN RODRÍGUEZ

The-Front-PageLewis-Milestone-1931“The-son-of-a-bitch-stole-my-watch”-This-is-the-final-line-of-the-great-1928-newspaper-comedy-by-Ben-Hecht-and-Charles-MacArthur-delivered-by-the-cynical-yellow-press-editor-Walter-Burns.jpg (664×480)

El perfil del periodista, su historia, su trabajo tienen amplio reflejo en la Gran Pantalla. No es por tirarnos flores pero siempre se trata del personaje imprescindible, el que marca la diferencia en una película, el que no nos deja indiferente... Como la mayoría de guionistas y escritores vienen de donde vienen, de nuestro bonito oficio de "relatores de la verdad", se conocen y nos conocen al dedillo.

De la pluma de los guionistas han salido personajes que quedarán en el imaginario colectivo:

> Cínicos, como el Director del Daily Bugle, JJ Jameson, persistente gruñón que abronca a Peter Parker por no fotografiar al malogrado Spiderman.
> Malvados como Elliot Cargerm magnate de la prensa en El Mañana nunca muere que intenta provocar una guerra que le de beneficios por cubrirla.
> Valientes como Denzel Washington en el Informe Pelícano, que descubrirá todo un  complot de intereses y asesinatos que mancharán al presidente de los EEUU.


                Por supuesto, quedan las grandes imágenes y retratos de personalidades como la interpretación de Dustin Hoffman como un periodista que se las ingenia para salvar a John Travolta en Mad City, frente a los colegas de profesión que ansían carnaza. En Entrevista con el Vampiro, un espléndido Daniel Molloy, interpretado por Christian Slater intenta conseguir la exclusiva al hablar con el siempre inquietante Louis de Pointe du Lac, interpretado por Brad Pitt; y en la escandinava Saga Millenium, Mikael Blomkvist no hace sino buscarles las cosquillas al poder. Todos ellos, héroes que se enfrentan a la realidad para contarnos sus entresijos y misterios…

                Pero, centremos el tema. Hoy quiero hablaros de The Front Page, Primera Página en español. Escrita como obra de teatro en 1928 por Charles McArthur y Ben Hecht fue estrenada sobre las tablas en agosto de ese mismo año. Se trataba de una comedia mordaz entre periodistas que escondía temas de calado, como son las denuncias contra el poder político, la manipulación desde los medios de comunicación y los excesos de una policía inútil.

                Ambientada en los años 20 de los EEUU, con un Jazz Journalism en plena efervescencia, The Front Page narra la historia de un periodista que quiere dejar el periodismo por amor pero no puede. Su jefe el director Walter Burns se encarga de recordarle que la profesión es vitalícea. Hildy Johnson, el periodista estrella del Chicago Examiner, va a abandonar el periodismo para contraer matrimonio con la joven Peggy Grant. La pareja planea mudarse a Philadelfia, contrariamente a lo que quiere el director del Examiner, el tramposo y cínico Walter Burns, que se valdrá de todo tipo de tretas para separar a la pareja.

                Para conseguirlo, Burns quiere que Hildy haga un reportaje sobre el ahorcamiento de un condenado a muerte, Earn Williams. Al principio Hildy se niega, pero el transcurrir de acontecimientos, Walter Burns de por medio, se ve inmerso en la propia noticia, al esconder al preso huido y escribir la historia que permitirá salvar al preso de su camino a la horca.
                La obra se estrenó en Broadway sobre las tablas del Times Square Theatre en julio de 1928, alcanzando un éxito rotundo entre los millares de espectadores que acudieron a verla. No tardaría ni un año la industria del Celuloide en darse cuenta del potencial de tremendo guión, y en 1931 se estrenaba, Un Gran Reportaje, la primera de las cuatro adaptaciones cinematográficas del guión escrito por Hecht y McArthur.


                Dirigida por Lewis Milestone, Un Gran Reportaje contaba con Adolphe Menjou para el papel del director Walter Burns, con Pat O'Brien interpretando al periodista estrella Hildy Johnson, y con Mary Brian como la prometida de Hildy, Peggy Grant.

                La segunda de las adaptaciones y la de mayor repercusión es Luna Nueva de 1940. Dirigida por el famoso Howard Hawks, cuenta con Cary Grant para el papel de Walter Burns, y con Rosalind Russell para el personaje de Hildy Johnson, que en esta película pasa a ser una mujer. Tal y como declararía Hawks años más tarde: The Front Page se entendía como un lío amoroso entre dos hombres: "Y a mí, me resulta mucho más fácil hacer una historia de amor entre un hombre y una mujer, y conseguir mejores escenas”.

                El eterno galán de Hollywood se metía esta vez en el papel del cínico director del Morning Post que no se duele en prendas para conseguir toda clase de exclusivas de forma artera, defender una postura y la contraria, y sobre todo engañar a Hildy para conseguir que se enamore de nuevo de él. La interpretación de Rosalind Russell es de tal nivel, que por momentos eclipsa al mismísimo Cary Grant.

                El sarcasmo y tono burlón de Burns hacia Bruce Baldwin, el prometido de Hildy interpretado por Ralph Bellamy, hace que adores al cínico Burns. Muestra de ello es la escena esperpéntica en que Cary Grant sale de su despacho para conocer a Baldwin y en vez de presentarse a éste, saluda a un viejo que nada tenía que ver, para hacer de menos al bobo prometido de Hildy.

                Luna Nueva es una de las primeras películas donde se juega con los diálogos en que se superponen las intervenciones de los personajes, continuamente están interrumpiéndose. Es este último efecto el que otorga a la película, sobre todo en versión original, un ritmo endiablado y que junto al vaivén de periodistas de un lado a otro, introduce al espectador en una suerte de frenética experiencia, parecida al ambiente que se puede vivir en una redacción a la hora del cierre de periódico.
                Precisamente es el conocimiento que tiene el guionista Ben Hecht de la jerga de la denominada profesión canalla, el retrato preciso los usos y costumbres -como jugar al póker- y la fotografía despiadada de los chacales periodistas dispuestos a todo por la noticia el que pone el color a una película de blanco y negro. Prueba de la crítica que destila esta alucinante comedia es la escena en que los periodistas piden al Sheriff el adelanto de la ejecución del reo en dos horas, para poder incluirlo en el periódico del día siguiente.

                Hecht fue periodista en Chicago durante los duros años de la mafia, conocía el oficio desde dentro y lo supo plasmar en sus guiones. Hay que señalar que este señor es el artífice del guión de Scarface y de La Ley del Hampa, por la que ganó el Oscar al mejor guión original; se sabe además que colaboró de manera decisiva en clásicos del cine como: Lo que el Viento se llevó y Cumbres Borrascosas. Para hacerse una idea de la vida de película que vivió este guionista conviene acudir a la biografía escrita por Juan Julio de Abajos de Pablo: Ben Hecht, el guionista más fuerte e independiente de Hollywood.

                De la mano de Billy Wilder, también experiodista, se estrenaba en 1974 Primera Plana, la tercera adaptación cinematográfica de The Front Page. En esta ocasión el director de Con faldas y a lo loco, contaba con Walter Mathieu para el papel de Walter Burns, con Jack Lemmon interpretando a Hildy Johnson y con una jovencísima Susan Sarandon como Peggy Grant. De esta forma, Wilder recuperaba la relación original de amor-odio entre los dos periodistas varones.
Una relación que dejará escenas para la posteridad como aquélla en la que discuten sobre cómo se debe escribir un artículo.


                El juego de los teléfonos en este guión es otra de las claves, numerosas escenas transcurren alrededor de este fascinante invento, que sin duda ha posibilitado el periodismo de instantaneidad que disfrutamos. El teléfono y la vaguería de algunos informadores se conjuga para dar lugar a la siguiente escena: uno de los periodistas que sí trabaja llama a la redacción de su periódico para informar lo que ha visto, los demás que lo escuchan, se aprovechan de él y llaman a sus correspondientes periódicos dando una versión distorsionada de lo que ha dicho el primer periodista.

                La última adaptación de la obra de Hecht y McArthur es Switching Channels, Interferencias en su versión española. Ted Kotcheff dirigió en el año 1988 esta cuarta versión. En un intento por actualizar el guión original, la trama transcurre en una redacción de televisión, cambian los nombres de los protagonistas y se apuesta de nuevo por el juego amoroso entre el director y la periodista. El reparto contó con Kathleen Turner para el papel de la periodista estrella Christy Colleran; con Burt Reynolds en la piel del director del medio, John Sullivan; y con Christopher Reeve como prometido de Christy, el millonario Blaine Bingham.


               La extraordinaria historia de Hecht y McArthur dio lugar a cuatro fantásticas películas, dos de ellas: Luna Nueva (1940) y Primera Plana (1974) convertidas en clásicos de la gran pantalla.

               Y es que la profesión de periodista no se puede dejar…, como dicen los canallas de la sala de prensa de Hildy en Luna Nueva “Mirad cómo escribe esta chica, apuesto a que su matrimonio no durará más de seis meses”.


Lo dicho, una pasada de comedia. 




Publicado el 24 de febrero de 2013 por Joaquín Rodríguez.